Tras un accidente, un ictus o una enfermedad neurológica, pueden aparecer secuelas cognitivas que afectan a la memoria, la atención, el razonamiento o la capacidad de planificación.
La evaluación neuropsicológica pericial permite identificar y cuantificar de forma objetiva estas alteraciones, determinando cómo afectan a la vida personal y profesional de la persona afectada.
Este tipo de informes resulta especialmente útil en procedimientos de incapacidad laboral, valoración de secuelas y reclamaciones por responsabilidad civil, aportando pruebas técnicas con validez judicial.
