El deterioro cognitivo no solo afecta a la capacidad de tomar decisiones: también aumenta la vulnerabilidad de la persona frente a influencias externas. En el ámbito sucesorio, esto se traduce en situaciones en que un testamento o donación refleja la voluntad de otra persona, no la del testador.
La influencia indebida es difícil de probar, pero la neuropsicología forense puede aportar evidencia objetiva sobre si el estado cognitivo de la persona la hacía susceptible de ser manipulada en el momento del acto.
Qué valora el perito
El grado de deterioro cognitivo, la preservación del juicio crítico, la capacidad de resistir presiones externas y el contexto relacional en que se produjo el acto. Un perfil de demencia moderada con afectación del juicio y alta dependencia emocional o funcional de una persona concreta es un indicador relevante.
Qué señales alertan
Cambios testamentarios repentinos, beneficiarios que controlaban el acceso del testador a otras personas, o actos realizados en condiciones de aislamiento o dependencia extrema.
El informe pericial documenta estos elementos con base clínica y científica, aportando al letrado una base sólida para sostener la impugnación.
Si su caso presenta estas características, puede contactar para valorar el peritaje.
