No es necesario esperar a un conflicto legal para recurrir a un neuropsicólogo forense. Cada vez más personas, y los profesionales que las asesoran, optan por realizar una evaluación neuropsicológica de forma preventiva, antes de otorgar un testamento, firmar una donación o establecer un poder notarial.
Por qué tiene sentido hacerlo en vida
Una evaluación realizada cuando la persona está en plenas facultades genera un documento que acredita su estado cognitivo en ese momento. Si en el futuro alguien cuestiona la validez de una decisión tomada, ese informe constituye una evidencia objetiva y científica de que la persona comprendía lo que hacía y actuaba de forma autónoma.
Es especialmente recomendable en personas mayores que van a realizar actos de disposición patrimonial relevantes, en quienes tienen antecedentes familiares de demencia, o en cualquier situación en que pueda anticiparse una controversia futura entre herederos.
Qué incluye la evaluación
Una batería de pruebas neuropsicológicas estandarizadas que valoran memoria, atención, funciones ejecutivas, lenguaje y capacidad de toma de decisiones. El resultado es un informe firmado por un especialista que puede aportarse como prueba en cualquier procedimiento posterior.
Anticiparse es la mejor forma de proteger la propia voluntad y evitar conflictos futuros entre quienes le rodean.
