Un accidente de tráfico puede dejar secuelas cognitivas que no aparecen en una radiografía ni en una resonancia: dificultades de memoria, atención reducida, lentitud de procesamiento o problemas ejecutivos que afectan directamente a la vida diaria y laboral.
Para reclamar una indemnización justa, estas secuelas deben estar documentadas y cuantificadas por un especialista. El peritaje neuropsicológico aplica pruebas estandarizadas que miden el perfil cognitivo de la persona y establecen su relación causal con el accidente.
La neuroimagen puede ser normal y existir daño cognitivo real. La evaluación neuropsicológica detecta lo que las pruebas de imagen no captan y lo traduce en un informe defendible ante el tribunal.
Si sufriste un accidente y presentas dificultades cognitivas, puedes contactar para valorar la pertinencia del peritaje.
